Reverse graffiti

Junio 30, 2008 at 4:33 pm (Sin Categoría)

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20 partes inútiles de nuestro cuerpo

Junio 30, 2008 at 4:30 pm (Sin Categoría)

Son 20 partes del cuerpo humano que no necesitamos, y que están vaya uno a saber por que. Algunas son realmente molestas, otras pasan desapercibidas, pero todas ellas coinciden en algo: sobran en nuestro organismo.

1. Muelas de juicio
Ya no son necesarias para el tipo de alimentos que ingerimos. a no ser que te guste andar mascando ramas por ahi. Solo el 5% de la población cuenta con un juego sano de estos terceros molares.

2. Músculos extrínsecos del pabellón auricular
Son los músculos que le permiten a algunas personas mover sus orejas, No tienen ninguna otra utilidad que la de parecer raro cuando lo haces. Yo no los debo tener, porque me resulta imposible mover las orejas!!!

3. Organo Vomeronasal (o de Jacobson)
Un diminuto hoyo a cada lado del tabique nasal que se considera ligado a los quimiorreceptores no funcionales. Podrían ser todo lo que queda de nuestra otrora gran habilidad para detectar feromonas.

4. Costillas del cuello
Un conjunto de costillas cervicales, posiblemente restos de la edad de los reptiles, aún aparece en menos del 1% de la población. A menudo provocan problemas nerviosos y arteriales.5. Tercer párpado
Un ancestro comun a las aves y los mamíferos podía haber contado con una membrana para proteger el ojo y barrer los residuos hacia el exterior. De el los humanos conservan solo un pequeño pliegue en la esquina interior del ojo (justo ahí donde se te meten las basuritas).

6. Punto de Darwin (o tubérculo)
Un pequeño punto de piel plegada hacia la parte superior de cada oreja aparece ocasionalmente en los humanos modernos. Podría tratarse de un remanente de una formación más grande que ayudaba a centrarse en los sonidos distantes.

7. Músculo subclavio
Este pequeño músculo situado bajo el hombro, que va desde la primera costilla hasta la clavícula, podría ser útil si los humanos aún caminasen a cuatro patas. Algunas personas tienen uno, otras no tienen ninguno, y unos pocos tienen dos.

8. Músculo palmar
Este músculo largo y estrecho recorre el codo hasta la muñeca y está ausente en el 11% de los humanos modernos. Una vez pudo ser importante para colgarse y escalar. Los cirujanos lo aprovechan para emplearlo en cirugía reconstructiva.

9. Pezones masculinos
Los conductos lactíferos se forman antes de que la testosterona provoque la diferenciación de sexos en el feto. Los hombres tienen tejido mamario que puede ser estimulado para producir leche.

10. Músculo erector del pelo
Ciertos haces de fibras musculares lisas permiten a los animales erizar su pelaje para mejorar su capacidad de aislamiento o para intimidar a otros animales. Los humanos conservan esta habilidad (la famosa piel de gallina) aunque obviamente han perdido la mayor parte de su pelaje.

11. Apéndice
Este estrecho tubo muscular unido al intestino grueso, servia como área especial para digerir la celulosa cuando la dieta de los humanos consistía más en proteínas vegetales que en animales. También produce algunos glóbulos blancos.

12. Vello corporal
Las cejas, evitan que el sudor caiga a los ojos, y el vello facial masculino podría jugar algún papel en la selección sexual, pero aparentemente, la mayor parte del pelo restante en el cuerpo humano no tiene ninguna función.

13. Músculo plantar
A menudo confundido con un nervio por los estudiantes novatos de medicina, este músculo fue util para otros primates, que lo usaban para agarrar objetos con los pies. Ya ha desaparecido en el 9% de la población humana.

14. Decimotercera costilla
Nuestros parientes más cercanos, los chimpancés y gorilas, cuentan con un juego extra de costillas. La mayoría de nosotros tenemos 12, pero el 8% de los adultos cuentan con un par de más.

15. Útero masculino
Los restos de un órgano sexual femenino no desarrollado cuelgan del órgano de la próstata masculina.

16. Dedos del pie (menos el dedo gordo)
El humano utiliza el dedo gordo para equilibrarse. El resto solo sirve para sufrir cuando se los choca contra las patas de alguna silla o alguna esquina.

17. Vaso deferente femenino
Lo que podría haberse convertido en conductos seminales en los machos, se convierten en paraovarios en las hembras, un grupo de tubos que acaban en vía muerta próximos a los ovarios.

18. Músculo piramidal
Más del 20% de nosotros carecemos de este diminuto músculo triangular similar a un marsupio que se une al hueso púbico. Podría tratarse de una reliquia de la bolsa de los marsupiales.

19. Coxis (o coccis)
Estas vértebras fusionadas son todo lo que queda del rabo que la mayoría de los mamíferos aún emplean para mantener el equilibrio y para la comunicación. Nuestros ancestros homínidos perdieron la necesidad del rabo cuando comenzaron a caminar erguidos. Sólo sirve para hacernos gritar de dolor cuando nos caemos del techo

20. Senos paranasales
Los senos nasales de nuestros primeros ancestros podrían haber estado ligados a los receptores de olor, que les aportaban un elevado sentido del olfato que les ayudaba a sobrevivir. Nadie sabe por qué retenemos estas cavidades asociadas a la mucosidad, salvo quizás para aligerar el peso de la cabeza y calentar y humedecer el aire que respiramos.

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¿Qué más pondré?

Junio 28, 2008 at 5:38 pm (Sin Categoría)

Antes me hubiera encantado tener un diario (mi prima lo tenía), pero no creía poder mantenerlo por mucho tiempo. Tampoco pensaba que podría conseguir el tiempo o las ganas de mantenerlo. Escribir algo, dejarlo, volverlo a leer y era como si fuese otra persona.

He llegado a idealizar bastante lo que sería este blog, y la imagen más recurrente era una pequeña libreta medio sucia en la que escribiría con lápiz y luego escondería (para que otros y yo lo podamos leer; acá está el primer quiebre). De esta forma creo que he cambiado la dinámica de lo que era mi blog el año pasado (una bolsa donde recolectaba desordenadamente las cosas con las que me topaba en internet).

No sé si podré quitar de mi cabeza la también recurrente imagen de protagonista de una comedia romántica estadounidense (y no exactamente el jugador de fútbol americano) que muchas veces logro sacudirme (creo firmemente que pensar según estereotipos fijados te limita mucho y no tiene mayor sentido). Pero queda muy gracioso porque justamente tiene algo de sentido así.

En la libretita de debajo de mi almohada corto y pego diligentemente fotos y artículos que acomodo en forma de un mini-collage y pinto dibujillos alrededor con plumones de colores. No tienen un objetivo fijado, pero comenzaré a recolectar en la libreta envolturas de galletas y cartitas y cupones y misceláneas que me llaman también la atención.

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Nota al margen

Junio 28, 2008 at 4:59 pm (Sin Categoría)

Hola, diario, te saludo de nuevo :)

Desde hace poco más de una semana no he escrito nada. Desde hace poco más de un mes no he escrito con tanta asiduidad. Estoy cansado, creo, y algo ocupado.

Me ocupan cosas que ya te contaré, pero aún debo encontrar el tiempo y las palabras correctas para contártelo todo. Además, puede que esté volviendo a ser más reservado contigo; finalmente, diario, cualquier persona te lee. Por eso, tengo que recordar aquella decisión que tomé en algún momento lúcido: No hay nada que ocultar. Y una más general en el último párrafo de Querido diario.

Por otra parte… he estado cansado casi toda la semana. Ha sido cuestión de llegar ya de noche y dormir, o llegar y hacer algo hasta que el sueño me duerma. Luego me despierto tempranísimo (sin importar la hora a la que haya dormido). Casi no he entrado al msn, ni al foro, ni hecho absolutamente nada en la pc.

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Golpes en cámara lenta

Junio 22, 2008 at 8:49 pm (Sin Categoría)

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Cierro los ojos

Junio 20, 2008 at 6:25 pm (Sin Categoría)

Cierro los ojos y ya no veo la apacible oscuridad de siempre, sino que mi mente proyecta marcos luminosos que se superponen irrefrenables y a velocidades vertiginosas. Quedo, irónicamente, cegado de la oscuridad e imposibilitado de tomar un descanso.

Pronto mi imaginación vuela y estoy más despierto que nunca pero con el pesar de varios días de sueño perdido. Quiero dejar mi mente en blanco, y dormir… o no dormir, no importa, pero descansar.

Enteramente agotado o falto de lo que necesita tener para hallarse en buen estado.

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Dentro de 7 años

Junio 20, 2008 at 4:13 pm (Sin Categoría)

Me despierto, me baño, me voy a trabajar. Voy en un bus y leo un libro más. Llegas al trabajo, ¿qué te imaginas haciendo?

Subo al décimo piso. Entro a una cómoda oficina, muy a mi gusto. Me siento en una silla cómoda y marrón (de esas altas con respaldar). Prendo una laptop en el escritorio y mientras se enciende aprovecho para abrir el cajón. Busco entre papeles con dibujos una pelotita azul anti-estress. Reclino mi silla hacia atrás y contraigo ansiosamente la pelotita que de pronto se convierte en un pato amarillo que hace “teehee“.

Una respuesta pasiva frente a la frustración de que realmente no puedo pensar más allá. Un puño adolorido contra la pared, solapado en azul y solapado también en pato. Hasta hace poco me contentaba con respuestas esquivas y me sentía mejor pensando que aún faltaba mucho. La satisfacción vacuna de que todo estará bien, que la almohada resolverá la cuestión y que no tendrá nada que ver conmigo. Cederle la respuesta al tiempo. Cederle la responsabilidad.

Luego el tiempo me devuelve a la realidad apareciendo vestido de payaso en el umbral de mi casa, mostrándome un manojo de globos rojos y preguntándome: ¿qué hago ahora con ellos?. Yo hoy sólo quiero reventarlos y decirle que vuelva luego. Retrasar lo inevitable. Cerrar los ojos. Distraer la mirada. Golpear la puerta enojado.

Es ridículo. Siempre fui yo el que consiguió e infló los globos. El que adquirió con más o menos dificultad un manojo de conocimientos, de ideas, de personalidad y que ahora no sabe qué demonios hacer con ello. Yo soy el payaso de la cara pintada que a fuerza de maquillaje ya no se reconoce el rostro, pero que comienza trabar los portazos con un pie y a exigir una respuesta.

Yo ya no sé que seré dentro de 7 años, pero lo averiguaré.

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¿Por qué soy tan descuidado?

Junio 19, 2008 at 6:56 am (Sin Categoría)

No es por nada, pero mi mano semicongelada me reprende cada segundo por mi descuido.

Recién se ha secado, pero la he tenido metida en la lavadora durante mil minutos (unos 5 min, aproximadamente) y me duele del frío. He revuelto un par de docenas de veces todo el bolo de ropa buscando unos billetes que olvidé en el bolsillo de mi camisa.

Primero, catorce vueltas a toda la ropa buscando la bendita camisa. La encontré y su bolsillo estaba limpiamente vacío. Por suerte, moviendo mi mano ya cansada en el agua turbia de detergente, encontré el primer billete de 20. Mojado y frío. Poco después (unos minutos) el de diez. ¡Pero no encontraba el maldito billete de 50 (hoy debía pagar una cosa en mi cole)!

Mucho tiempo después lo encontré y aún no podía creer que no había sacado el dinero. No podía creer que lo habían puesto a lavar sin que me dé cuenta. Y aún no puedo creer que he detenido la lavadora y los he sacado tan poco antes de salir al colegio.

¿Por qué soy tan descuidado?

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Cursor Attack 3

Junio 16, 2008 at 2:01 pm (Sin Categoría)

Hoy tuve mucho tiempo libre y gasté una buena parte jugando:
http://www.minijuegos.com/juegos/jugar.php?id=6764

Estos son mis puntajes. Pueden comentar los suyos.

Nv1: 10.23s | 100% | 10
Nv2: 4.6s | 100% | 44
Nv3: 7.2s | 100% | 42
Nv4: 12.57s | 100% | 32
Nv5: 11.73s | 98% | 40
Nv6: 6.9s | 100% | 84
Nv7: 5.5s | 100% | 126
Nv8: 2.17s | 90% | 328
Nv9: 8.13s | 100% | 108
Nv10: 7.67s | 100% | 130
Nv11: 18.5s | 100% | 55
Nv12: 3s | 100% | 396
Nv13: 9.2s | 100% | 143
Nv14: 6.67s | 100% | 210
Nv15: 10.33s | 100% | 150
Nv16: 8.73s | 100% | 176
Nv17: 11.77s | 100% | 136
Nv18: 20.32s | 100% | 90
Nv19: 31.83s | 100% | 57
Nv20: 21.43s | 100% | 100
Nv21: 16.7s | 100% | 126
Nv22: 15.3s | 100% | 154
Nv23: 13.63s | 92% | 161
Nv24: 18.93s | 100% | 120
Nv25: 14.6s | 100% | 175
Nv26: 11.67s | 100% | 234
Nv27: 20.4s | 100% | 135
Nv28: 13.93s | 98% | 196
Nv29: 23.63s | 100% | 116
Nv30: 18.87s | 100% | 150
Nv31: 14.4s | 100% | 217
Nv32: 22.2s | 100% | 160
Nv33: 22.43s | 78% | 99
Nv34: 8.03s | 100% | 408
Nv35: 11.67s | 100% | 315
Nv36: 8.77s | 100% | 396
Nv37: 9.5s | 100% | 407
Nv38: 35.73s | 100% | 114
Nv39: 16.4s | 100% | 234
Nv40: 15.13s | 100% | 280
Nv41: 8.8s | 100% | 451
Nv42: 131.8s | 100% | 42
Nv43: 11.17s | 100% | 387
Nv44: 16.03s | 95% | 264
Nv45: 17.83s | 100% | 270
Nv46: 16.13s | 90% | 276
Nv47: 16.73s | 100% | 282
Nv48: 11.6s | 100% | 432
Nv49: 22.27s | 93% | 196
Nv50: 13.43s | 100% | 350
Nv51: 38.13s | 100% | 153
Nv52: 25.17s | 100% | 208
Nv53: 57.57s | 80% | 53
Nv54: 8.2s | 70% | 486
Nv55: 120.57s | 88% | 55

Puntaje total: 9604

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La vida como un cerro

Junio 16, 2008 at 9:20 am (Sin Categoría)

Este texto inmenso es para mí. No me molestaría que lo lean, pero lo he escrito para mí y con las subjetividades y paranoias que esto conlleva. No presté atención a la estructura ni claridad, así que podría ser confuso para cualquiera. Oh, y no le den mucha importancia, el hecho que sepan esto no debería cambiar quién soy yo para ustedes.

La base del cerro estaba mayormente llena de arena. El suelo era suave. Cuando me caía era muy sencillo levantarme y me encontraba ileso. Además, estaba rodeado de gente que realmente se preocupaba por mí y me ayudaba en esos tropiezos, y para ellos era fácil ayudarme. Yo la pasaba bien, viendo ir y venir amigos y personas muy buenas. Me sentía seguro, pero temía alejarme de la zona que conocía.

Eventualmente, por los 11 años, la falda del cerro (detrás de mí) se comenzó a llenar de una niebla fresca que pronto se mezclaría con un humo oscuro que nunca supe de donde vino. Intuyo que ese humo salió de mí y de aquellos a quienes consideraba mis amigos. Otras personas cercanas, las que aún seguían conmigo, no se preocuparon por ver hacia atrás con mis ojos: no notaron esa niebla.

También por esa edad comencé a fijarme más en las cosas que estaban más cerca a mí en el cerro. Notaba los caminos y las cosas que se repetían en él. Me preparaba para algo que aún no me serviría pero ampliaba mis conocimientos y me daba confianza. El suelo se volvía cada vez más sólido y ya podía caminar solo, aunque algunos aún seguían preocupándose.

A los 12 años, unos amigos muy cercanos a mí se alejaron un poco. Las huellas comienzan a notarse con más fuerza en el suelo. Conocí a nuevos compañeros y casi por inercia seguía avanzando por el cerro. Si bien ya no recordaba hacia donde iba, toda mi vida había avanzado en una misma dirección… entonces yo la seguía. El lugar era.. normal, no fue desagradable.

Llegué a un punto en el que me encontré con un río que provenía de otro cerro. De un cerro muy lejano al que no podré llegar. Ese río traía cosas e ideas de muchos lugares y yo dejaba las mías y sentía que conseguía mucho. Me hizo replantear el camino y lo que había conocido en la subida. Aprendí muchas cosas, pero comenzaba a ir muy seguido a ese sitio. El río se encontraba tan accesible a lo largo del camino, que no dudaba en visitarlo cada cierto tiempo. Posiblemente, de no haberlo encontrado, habría tomado otro camino y habría hecho cosas distintas en el cerro. Finalmente, el río era un río imaginario al que iba yo solo.

En esa parte del camino, que en realidad fue muy corta, comencé a hacer muchas cosas. Aprendí a dibujar, a escribir (mejor), a disfrutar de los sonidos, a disfrutar de las formas y los colores.

Conocí a un grupo de amigas con quienes la pasaba realmente bien. Sin embargo algo pasó, yo me oculté porque no sabía como reaccionar, y ellas simplemente se fueron alejando, debido a mi forma de actuar hacia ellas. Comenzaba a echarle la culpa a mis acompañantes y en especial a mí por el error. Comenzaba a notar y a extrañar a los acompañantes que se iban, pero era natural.

Veía a mis acompañantes avanzar por el cerro, cada vez más distantes, pero aún cerca. Yo no quería ser como ellos. Ante cuestiones que iban más allá de lo inmediato decidí que debía hacer cosas distintas para resaltar y para enriquecerme (espiritualmente, el dinero nunca me ha importado mucho). Si seguía avanzando por la misma ruta no descubriría los parajes ocultos del cerro.

No dudé en alejarme de ellos e ir formándome más bien solo. Obviamente la pasaba muy bien con nuevos grandes amigos que fui conociendo, pero me volví más reservado, y creía que no debía molestar a los demás con mis pensamientos o problemas. Todo iba bien. El suelo se hacía más sólido.

Las huellas se notan cada vez más. Hubo un momento en el que caminaba y mis pensamientos se alejaban cada vez más del suelo, cuando pisé sobre un hueco que estaba cubierto solamente por una capa delgada de tierra. El piso se resquebrajó pero aún estaba con mis acompañantes. Ellos no notaban como cada vez me hundía más en algo que yo no conocía. Olvidaba quién era y olvidaba todo. Pero lo disimulaba, para que no lo noten.

Mientras eso ocurría uno de mis acompañantes (que estuvo conmigo toda mi vida y a quien yo quería) comenzaba a discutir cada vez más con otra de mis acompañantes. Yo veía como un sismo desmoronaba a mi círculo más cercano. Esto cobró más importancia para mí que mi hundimiento. Sin embargo, yo me preocupaba para que el problema vaya más allá este círculo.

Es terrible recibir a alguien llorando en tu hombro cuando no te sientes como un soporte. Cuando por dentro estás tan frágil. Comienzas a llorar también y no es solamente por apoyo, sino porque te afecta y te afecta mucho. Sin embargo, había avanzado bastante en el cerro, así que no podría dejar que la gente note que el suelo se rompía y que yo mismo me rompía allí.

Las cosas que pasaban a mi alrededor, las bromas que mis acompañantes (aquellos no del círculo familiar sino aquellos que ya se comenzaban a distanciar) decían, me afectaban mucho. Sin embargo yo no lo mostraba. Sabía que ellos también tenían sus problemas y que había gente en otros cerros con problemas. El mío no importaba tanto frente a otros… pero era mío.

Veo en el suelo como las huellas se comienzan a separar. Soy yo el que se hace un lado a sentirse solo y crea un hoyo de conmiseración que me rodea solo a mí. Soy yo que se preocupa por llenarlo con lo que conoce y con felicidad plastificada y risas enlatadas. Cuando salgo del hoyo sonrío y río, debo mostrar una buena imagen, y hasta pasarla bien, pero no es lo mejor.

Además, aquel acompañante que se alejó, no se alejó mucho. Permanecía cerca, pero parecía tan lejano… quizá oculto tras un muro o separado por un agujero infranqueable que solo me dejaba verlo y no alcanzarlo.

Este tramo del cerro, donde el tiempo se alarga y el ambiente se hace denso, está muy oscuro. Está oscuro y yo prefiero no intentar ver. Me caigo y ya nadie me levanta. El suelo está áspero y frío. Las heridas sanan lento. Pero sanan y sanan solas.

Me doy cuenta que no puedo seguir así, entonces preparo otro gran cambio. Salto fuera del hoyo (con la sonrisa usual) y lo dejo. Escalo. Comienzo a correr y me acerco a mis amigos y familia. Me preocupo por las demás personas y me preocupo por lo que me pasa. Retorno a aquellos a quienes había dejado de lado y la paso bien.

Sé que nunca tapé ese hoyo, pero estoy seguro que no regresaré. Lo veo lejano.

Retomé aquellas aficiones que había olvidado. Me planté ante el cerro con una sonrisa verdadera. Me acerqué a las personas positivo y seguro. Dispuesto a ser mejor y llegar a.. y llegar a… la meta…

Aún no sé cómo será la cima del cerro. He llegado a una parte en la que quizá tenga que escalar mucho más, así que exploro nuevos caminos y nuevas metas. Me mantengo cerca a mis amigos, familia, y pretendo formar puentes. Aún hay cosas que oculto, creo, pero estoy definitivamente mejor.

Además, hay una nueva acompañante y encontraré nuevas metas antes de llegar a la cima. Oh, es verdad, el humo que estaba en la falda del cerro está desapareciendo y ahora todo ese lugar se ve muy verde y hermoso. A veces me gusta bajar allí mentalmente y recordar.

16 años y 7 meses.

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