Hola… otra vez

Julio 30, 2008 at 11:19 am (Sin Categoría)

Venga, ya me canso de esta reiteración. Vuelvo y lo dejo, y viceversa.

Quisiera seguir escribiendo en este blog diariamente, y jamás encuentro tiempo. Sé que lo tengo (tiempo, en demasía), pero a la hora de escribir algo en mi blog el tiempo se escurre de entre mis dedos y olvido lo que iba a escribir.

Aún les tengo un par de temas pendientes que ya les contaré, esperen un ratico. Además, ya me ocurre muchas veces, en mis pensamientos del día hay dos o tres que aparecen con la forma de una entrada al blog. Redactados y pensados como para postear directamente al blog y compartirlos, pero siempre se me olvida hacerlo y acabo olvidando todas las ideas que tejí en mi cabeza.

Algo muy parecido me ocurría antes, cuando frecuentaba mucho más el foro de Meri. Inconscientemente redactaba cómo iba iniciar un hilo en el foro, qué aspectos no debía olvidar para hacerlos entretenidos, y hasta elucubraba posibles respuestas al texto. Todo esto a partir de pensamientos que simplemente se me ocurrían mientras hacía las cosas más cotidianas. Pensaba como en el foro, planteaba la situación y me respondía. Así pasaba el rato y me divertía, para finalmente olvidar voluntariamente todo lo que creé y jamás llegar a postearlo.

Como un cuento de Cortázar: Lucas, sus métodos de trabajo.

Como a veces no puede dormir, en vez de contar corderitos contesta mentalmente la correspondencia atrasada, porque su mala conciencia tiene tanto insomnio como él. Las cartas de cortesía, las apasionadas, las intelectuales, una a una las va contestando a ojos cerrados y con grandes hallazgos de estilo y vistosos desarrollos que lo complacen por su espontaneidad y eficacia, lo que naturalmente multiplica el insomnio. Cuando se duerme, todo ha sido puesto al día.

Por la mañana, claro, está deshecho, y para peor tiene que sentarse a escribir todas las cartas pensadas por la noche, las cuales cartas le salen mucho peor, frías o torpes o idiotas, lo que hace que esa noche tampoco podrá dormir debido al exceso de fatiga, aparte de que entretanto le han llegado nuevas cartas de cortesía, apasionadas o intelectuales y que Lucas en vez de contar corderitos se pone a contestarlas con tal perfección y elegancia que Madame de Sévigné lo hubiera aborrecido.

2 comentarios

  1. Ignoto dijo:

    ¿Cómo conseguiste el counter de tu blog?

  2. Ignoto dijo:

    Gracias, aunque el counter no aparece.

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